Forma, balance, peso, núcleo y cara. Las cinco decisiones que definen una paleta, explicadas sin vueltas — y una sección aparte sobre el codo de tenista, porque es el motivo más común por el que alguien deja de jugar.
Hay tres formas de paleta, y es lo primero que tenés que resolver antes de mirar marca o precio.
La redonda concentra el punto dulce en el centro geométrico, bajo y grande. Es la que más perdona: un golpe descentrado sigue saliendo con potencia razonable. Es la elección lógica si estás arrancando o si tu juego pasa por el fondo, devolviendo paredes y evitando errores no forzados.
La diamante desplaza el punto dulce hacia arriba y lo achica. Eso concentra el peso en la cabeza, así que cuando le pegás centrado sale mucho más fuerte — pero si le pegás con el marco, lo notás el doble. Exige técnica consolidada: es la paleta de quien ya sabe dónde va a parar la pelota antes de que llegue.
La lágrima es el punto intermedio real, no una salida cómoda. Sostiene tanto el juego de fondo como las subidas a la red. Si todavía no sabés qué tipo de jugador sos, es la que te deja seguir descubriéndolo sin resignar demasiado en ningún lado.
El balance es dónde se concentra el peso en el eje vertical de la paleta, y cambia cómo se siente el mismo gramaje en la mano.
Un balance bajo mueve el peso hacia el mango: la paleta gira más rápido en la muñeca y reacciona mejor en la red y en los golpes rápidos cerca del cuerpo. El costo es que pega menos fuerte por sí sola.
Un balance alto mueve el peso hacia la cabeza: cada golpe sale con más potencia, pero la paleta tarda más en cambiar de dirección y te castiga si estás mal parado o llegás tarde.
El balance medio es el que usa la mayoría de las paletas de nivel intermedio, y no es casualidad: reparte la diferencia sin exagerar ninguno de los dos efectos.
El rango real es angosto — la mayoría de las paletas de adulto están entre 340 y 375 gramos — pero esos gramos se sienten después de dos horas de juego.
Más liviana (340-355g) se maneja mejor: llegás más rápido a los golpes defensivos y cansa menos el brazo en partidos largos. Es la opción más segura si nunca tuviste molestias en el codo o el hombro.
Más pesada (365-375g) suma potencia porque hay más masa detrás de cada golpe, pero también más inercia que tu brazo tiene que frenar. Si jugás menos de dos o tres veces por semana, esa inercia rara vez se traduce en mejores resultados — y si tenés antecedentes de codo de tenista, es justo lo que hay que evitar.
El núcleo es el corazón de la paleta. En la práctica hay tres durezas de goma EVA.
EVA Soft es la más blanda: absorbe el impacto, así que la pelota sale más lenta pero con más control. Es la que menos vibración manda al brazo — la primera opción si te dolió el codo o el hombro alguna vez.
EVA Medium es el término intermedio, y el más común en paletas híbridas.
EVA Hard es la más rígida: devuelve casi toda la energía del impacto, así que la pelota sale más rápido. La eligen los jugadores de potencia — y también es la que más exige a la articulación si la técnica no acompaña.
La cara es la superficie que golpea la pelota. Ahí la variable es cuánta fibra de carbono tiene.
Fibra de vidrio es la más flexible: genera menos potencia pero también menos vibración, y es más económica — la elección lógica para la iniciación.
Carbono 3K y 12K son puntos intermedios: más rígidos, con más salida de pelota, sin llegar a la dureza de las versiones de competición.
Carbono 18K y 24K son los más rígidos y los que más potencia devuelven — también los que más impacto transmiten si el golpe no es limpio. Tienen sentido si jugás con frecuencia y ya tenés técnica. No tienen mucho sentido si jugás una vez por semana: vas a pagar el precio, en dinero y en el codo, sin aprovechar la diferencia.
El codo de tenista (epicondilitis lateral) es la lesión más común entre jugadores de pádel amateur, y casi siempre es la suma de tres factores: una paleta más rígida y más pesada de lo que tu brazo está entrenado para frenar, una técnica que absorbe el impacto con la muñeca en vez del cuerpo, y una progresión de juego más rápida que la progresión física.
Si nunca te dolió, la prevención es simple: núcleo EVA Soft o Medium, cara de fibra de vidrio o carbono bajo (3K-12K), balance bajo o medio, y un peso en la parte más liviana del rango. La potencia la ganás después, cuando el brazo esté acostumbrado.
Si ya te dolió, el orden de prioridades cambia: primero parás de jugar con dolor — no se juega a través de la molestia — y consultás. Cuando vuelvas, hacelo con una paleta blanda sin importar tu nivel. La potencia que resignás es mucho menor que el tiempo que perdés si la lesión se vuelve crónica.
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